Psicoanálisis Ciudad de México

Sexpol. El psicoanálisis como una política sexual

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Las emociones no expresadas nunca morirán. Están enterradas vivas y aparecerán más tarde de manera más desagradable

Hugo Arce

Sexpol.

 

El psicoanálisis como una política sexual

Trabajo presentado el día 13 de agosto del 2017 en la Ciudad de México, en el
marco de los pioneros en el psicoanálisis organizado por Elena Bravo Ceniceros.

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Podríamos acercarnos a las experiencias que se llevaron a cabo en los centros de información sexual de Viena a lo largo de los años 1926 a 1930, posteriormente en el marco de la Sociedad socialista para la información e investigación sexual de Viena, de los años 1929- 1930.

En la conferencia de III Congreso de la liga mundial para la reforma sexual, celebrada en septiembre de 1930, donde se expuso una síntesis crítica y provisional de las actividades de esta sociedad, bajo el título, la miseria sexual de los trabajadores.

Detengámonos un momento., en el militante de Wilhelm Reich.

Reich nace en Galitzia, el 24 de marzo de 1897, de una familia campesina que poco después de su nacimiento se instaló en Jujinetz en Bucovina (Ucrania), la guerra le hizo perder todos sus bienes, en 1918 se inscribió en la facultad de medicina de Viena, donde participó en un seminario Fenichel sobre sexología en 1919 en calidad de asistente.

Durante el último año de Universidad ejerció la medicina interna en las clínicas universitarias de Viena. Después, en los dos años sucesivos a la carrera, se especializó en neuropsiquiatría en la Clínica de Psiquiatría y Neurología de la Universidad de Viena, dirigida entonces por Wagner-Jauregg, y trabajó un año en la sección de agitados bajo la dirección de Paul Schilder. Simultáneamente, asistía a cursos universitarios de hipnosis, de tratamiento por sugestión y de biología y, a partir de 1920, se inscribió en la Sociedad Vienesa de Psicoanálisis. (De Marchi, Luigi. Wilhelm Reich, biografía di un’idea. 1970. pág 25)

Reich nos cuenta:

“Por casualidad me enteré de la existencia del psicoanálisis. En enero del año 1919, un trozo de papel viajó clandestinamente de asiento en asiento durante una conferencia. En él se urgía la necesidad de un seminario sexológico. Se despertó mi interés y concurrí a la reunión. Había en ella unos ocho estudiantes de medicina. Se destacó la imperiosa necesidad de un seminario sexológico para los estudiantes de medicina, señalando que este tema tan importante era descuidado por la Universidad. Asistí regularmente al curso, pero no tomé parte en las discusiones. La manera en que se consideró el tema sexual durante las primeras sesiones me sorprendió como algo peculiar y poco natural. “

“Despertó mi aversión. El 1 de marzo de 1919 anoté en mi diario: “Quizás es mi propia moralidad la que se opone. Sin embargo, por mi propia experiencia y por cuanto he podido observar en mí mismo y en los demás, estoy convencido de que la sexualidad es el centro en torno al cual gira tanto la vida social como la vida interior del individuo”. (Reich, función del orgasmo. 1951 pág. 32).

“En esa época me hallaba muy lejos de establecer ninguna relación entre el instinto sexual y estas teorías biológicas. No me interesaba la especulación. El instinto sexual era considerado por la ciencia como algo sui generis.” (Ibid. 34, 35).

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“Hay que conocer la atmósfera prevaleciente en la sexología y psiquiatría antes de Freud para poder entender mejor mi entusiasmo y alivio cuando entré en contacto con éste. Freud había construido un camino hacia la comprensión clínica de la sexualidad. Podía verse cómo la sexualidad adulta se originaba en las etapas del desarrollo sexual infantil. Tal descubrimiento por sí solo aclaraba un hecho: sexualidad y procreación no son la misma cosa. Se desprendía que las palabras “sexual” y “genital” no podían ser usadas como sinónimos, y que la sexualidad era mucho más inclusiva que la genitalidad; si no fuese así, perversiones tales como la coprofagia, el fetichismo o el sadismo no podían ser calificadas de sexuales. Freud demostraba contradicciones en el pensamiento e introducía orden y lógica.”

Para los escritores anteriores a Freud, “libido” significaba simplemente el deseo consciente de actividad sexual. “Libido” era un término tomado de la psicología de la conciencia. Nadie sabía qué significaba, ni qué debía significar. Freud afirmó: No podemos aprehender directamente el instinto mismo. Percibimos únicamente los derivados del instinto: las ideas sexuales y los afectos. El instinto mismo está hondamente arraigado en la base biológica del organismo y se hace sentir como una necesidad de descargar la tensión, pero no como el instinto en sí mismo. Este era un pensamiento profundo, que tanto los amigos como los enemigos del psicoanálisis no pudieron comprender. Sin embargo, era un fundamento científico-natural sobre el cual se podía construir con seguridad.

Mi interpretación de los enunciados de Freud fue la siguiente: es absolutamente lógico que el instinto mismo no puede ser consciente, ya que es lo que nos-gobierna.

Somos su objeto.(Ibid, 35,36)

Paul Federn a menudo invitaba a Reich a comer en su casa, y este le fascinaba escuchar la teoría de la libido por parte del psicoanálisis.

Por otra parte radica la intención por parte de Freud de crear dispensarios psicoanalíticos, Ann Danto nos comenta: “En una importante alocución leída en el 5º Congreso Psicoanalítico Internacional, que se llevó a cabo en Budapest en septiembre de 1918, propuso establecer “sanatorios y lugares de consulta [donde] estos tratamientos serán gratuitos”. Dijo entonces: “… puede preverse que alguna vez la conciencia moral de la sociedad despertará y le recordará que el pobre no tiene menores derechos a la terapia anímica que los que ya se le acuerdan en materia de cirugía básica; y que las neurosis no constituyen menor amenaza para la salud popular que la tuberculosis, y por tanto, lo mismo que ésta, no se las puede dejar libradas al impotente cuidado del individuo perteneciente a las filas del pueblo. Se crearán entonces sanatorios o lugares de consulta [ambulatoria] a los que se asignarán médicos de formación psicoanalítica, quienes, aplicando el análisis, volverán más capaces de resistencia y más productivos a hombres que de otro modo se entregarían a la bebida, a mujeres que corren peligro de caer quebrantadas bajo la carga de las privaciones, a niños a quienes solo les aguarda la opción entre el embrutecimiento o la neurosis. Estos tratamientos serán gratuitos. Puede pasar mucho tiempo antes de que el Estado sienta como obligatorios estos deberes. […] es probable que sea la beneficencia privada la que inicie tales institutos. De todos modos, alguna vez ocurrirá”. (Freud, 1918, pág. 167)

En 1922, miembros de la Sociedad Psicoanalítica de Viena se reunieron con el objeto de crear una clínica psicoanalítica gratuita, el “Centro Ambulatorio de Viena”, al que Freud apoyó moral y económicamente. (Danto, 2007)

Regresemos pues, el joven Reich descubre, los movimientos juveniles y la revolución sexual, el marxismo, la sexología a Freud y el psicoanálisis de Ferenczi.

Este acontecimiento, lo lleva a visitar a Freud en 1919, quien realmente lo deja atónito.

“Era sencillo y directo en su actitud. Todos los demás desempeñaban un papel: el del profesor, el del gran conocedor de hombres, o el de sabio distinguido. Freud me habló como un ser humano corriente… Su manera de hablar era rápida, precisa y viva. Los movimientos de sus manos eran naturales. Todo lo que hacía iba teñido de ironía. Yo había entrado en su casa en un estado de nerviosismo, y salí lleno de sentimiento de placer y amistad. Fue el punto de partida de catorce años de trabajo intensivo en y para el psicoanálisis…” (Reich habla de Freud)

“…Me emocionaba mucho la seriedad con de que Freud trataba de comprender a los alienados. Cerníase como un gigante por encima de las opiniones vanidosas y convencionales sobre las psicosis y las neurosis sostenidas por los psiquiatras de la vieja escuela.” (Reich, Reich habla de Freud, pág 24)

“Freud introdujo en la psicologia el principio de energía, y con ella traspasó la barrera que separaba la ciencia de hoy de la de ayer. No se por que dudo, pero dudo en decir esto: La mayor parte de los psicoanalistas estaban genitalmente trastornados y esta es la razón par la que lo odiaban. Así es; le aseguro a usted que no lo digo para dañar a nadie”. (Ibid pág 25)

En octubre de 1920, fue hecho miembro de la sociedad psicoanalítica de Viena, sus primeros artículos tratan del material clínico, pero su originalidad se manifiesta ya por el vínculo establecido entre el psicoanálisis y la sexología (el coito y los sexos, 1921)

Poco después tuvo lugar en La Haya el Congreso Internacional de Psicoanálisis, bajo la presidencia de Freud. Reich describirá con una nota de nostalgia aquellos primeros años de colaboración con el ambiente psicoanalítico.

«Las relaciones trataban sobre todo problemas clínicos y la discusión era objetiva y de un buen nivel. Como siempre, Freud, hacía un breve y puntual resumen de cada relación dando después, en pocas palabras, su juicio personal. Oírle hablar era una gran experiencia. Era un excelente orador: frío, pero brillante y a menudo mordazmente irónico. Después de tantos años malos empezaba finalmente a gozar del propio éxito. En aquella época no formaba parte aún de la Sociedad de Psicoanálisis ningún psiquiatra. El único psiquiatra en activo, Tausk, hombre de gran talento, se había suicidado poco tiempo antes. Su relación Acerca de los aparatos de influencia en la esquizofrenia me pareció de una importancia extrema. Demostraba cómo “el conjunto de influencias” (notadas por el esquizofrénico) era una proyección del cuerpo del paciente, y en particular de sus órganos genitales… Tausk tenía razón: lo que el esquizofrénico experimenta como un perseguidor es en realidad su persona misma…» (De Marchi, Luigi. Wilhelm Reich, biografía di un’idea. 1970.)

Las primeras clínicas psicoanalíticas gratuitas fueron abiertas en Berlín por Max Eitingon y Ernst Simmel en 1920, el mismo año que se fundó The Tavistock Institute of Medical Psychology en Londres. La Policlínica de Berlín fue muy dinámica con la presencia, entre otros, de Erich Fromm, Erik Erikson, Karen Horney, Bruno Bettelheim, Melanie Klein, Anna Freud, Helene Deutsch, Otto Fenichel, Frieda Fromm-Reichman, Edith Jacobson y Wilhelm Reich, que se incorporó en 1929. Todos estos analistas son conocidos por su posterior revisionismo de las teorías clásicas de Freud. Algunos de ellos estaban arropados a la teoría socialdemócrata y visionaron el psicoanálisis, no solamente como una ciencia o una profesión, sino también como una fuerza cultural y algunos incluso como una fuerza política. Fueron todos ellos celosos reformadores de los códigos cívicos y morales de su época y colectivamente devotos a la teorización social. Bettelheim fue muy crítico con aquellas asociaciones psicoanalíticas que iban cambiando, poco a poco, la abertura y la lucidez de Freud en una amalgama lingüística y una visión mutilada. “Las apelaciones directas siempre personales de Freud hacia nuestra común humanidad aparecen a los lectores actuales despersonalizadas, altamente teóricas, eruditas y mecanizadas -en resumen- científicas” (Bettelheim, 1990). El Wiener Psychoanalytisches Ambulatorium fue abierto por Freud en mayo de 1922. Justo en el momento en que Reich contraía matrimonio con una estudiante de medicina y posterior psicoanalista, Annie Reich Pink. Tuvo como padrinos de boda a sus colegas de la facultad de medicina y posteriores psicoanalistas de la IPA Edith Buxbaum, Otto Fenichel, Grete y Edward Bibring, que más tarde emigrarían a Boston y Harvard con la subida de Hitler al poder. Reich, que había perdido a su madre a la edad de catorce años y enterrado a su padre en Viena a los diecisiete, finaliza su primera autobiografía Pasión de Juventud: 1897-1922 con estas palabras: En el verano de 1922 me gradué como doctor en Medicina por la Universidad de Viena. Llevaba ya tres años analizando pacientes, era miembro de la Sociedad Psicoanalítica y participaba en diversas investigaciones clínicas. Para horror de mis amigos, todos en traje de etiqueta o de smoking, salí a escape de mi sesión de análisis (Isidor Sadger) para la ceremonia de graduación vestido con traje claro de verano. Desentonaba un poco, pero no estaba mal. No era obligatorio el atuendo de gala, y, por otra parte, yo no lo tenía. No me gustan los actos ceremoniales. No había allí nadie que me felicitara como lo hacían los numerosos parientes de prometedores universitarios. Sabía bien que para mí el mero diploma no significaba diferencia práctica importante. Sólo las congratulaciones de mi madre me hubiesen hecho feliz (Reich, 1990). (Frigola – Cartas de Sigmund Freud a Wilhelm Reich, 2013)

1922, es un año muy importante para Reich, que fue la fundación del Ambulatorium psicoanalítico de Viena, donde formó parte como ayudante de 1922 a 1928, y vicedirector de 1928 a 1930, esto lo lleva a fundar el seminario sobre la técnica psicoanalítica quien dirigió de 1924 a 1930, su trabajo dio origen a la técnica del análisis de las resistencias y a la teoría de las neurosis caracterical.

Se ubica entonces que su labor en el Ambulatorium puso en evidencia el enraizamento de la neurosis en lo social y la ineficacia de la terapéutica individual.

“Puede resultar paradójico, pero es cierto: fue precisamente el conocimiento de la posición socialmente desesperada de la psicoterapia individual, tal como surge de la producción social en masa de neurosis, el que condujo a una dedicación aún más intensa a los problemas de la psicoterapia individual. He intentado demostrar que las neurosis son un resultado de la educación patriarcal, autoritaria, con su supresión sexual, y que el verdadero problema está en la prevención de las neurosis. En nuestro sistema social actual, faltan todos los requisitos previos para un programa práctico de prevención; primero habrán de ser creados mediante una revolución básica en las instituciones e ideologías sociales, cambio que dependerá del resultado de las luchas políticas de nuestro siglo. Va implícito que no es posible prevención alguna de las neurosis, a menos de contar para ella con un cimiento teórico; vale decir, el requisito previo más importante es el estudio de los factores dinámicos y económicos de la estructura humana. ¿Cómo se relaciona esto con la técnica de la terapia individual? A fin de estudiar la estructura humana con miras a prevenir las neurosis, debe mejorarse nuestra técnica analítica”. (Reich, Análisis del carácter . 1957)

“La neurosis están muy ampliamente extendidas , a la manera de una epidemia…, los trastornos de la función genital eran, con mucho, más numerosas que las demás formas de neurosis, y constituían la razón principal que había conducido a los pacientes a entrar a la clínica… Ni en psiquiatría ni en psicoanálisis se tenía la costumbre de interrogar a los pacientes sobre las condiciones sociales en que vivían. Se sabía que en sus casas había pobreza y tribulaciones. Pero esto parecía impertinente. Sin embrago, en la clínica, estos factores se hallaban siempre presentes. A menudo la ayuda social era la primera intervención que se imponía. La diferencia fundamental entre la clientela privada y la clienta le de hospital se hacía evidente. Después de dos años de trabajo en la clínica, adquirí la convicción de que la psicoterapia individual tiene un radio de acción muy limitado.”

“En primer lugar, necesitamos terapeutas que sepan qué es lo que les permite modificar estructuras, o por qué fracasan en esta labor. Si tratamos de combatir una plaga en cualquiera otra rama de la medicina, examinaremos los casos típicos de la enfermedad con los mejores métodos posibles, a fin de poder señalar su camino al epidemiólogo. No nos concentramos en la técnica individual porque sobreestimamos la importancia de la terapia individual, sino porque sólo una buena técnica puede suministrarnos los conocimientos necesarios para el objetivo más amplio de comprender y modificar la estructura”

“La técnica analítica no puede aprenderse en los libros, de todas maneras, pues en la práctica las cosas son tanto más complicadas; lo necesario es un minucioso estudio de los casos en seminarios y en análisis de control”
(ibid, pág 16,18, 23)

En febrero de 1924 Reich escribe a Ferenczi.

“Con el consentimiento del Profesor estoy actualmente trabajando en un libro sobre terapéutica y técnica psicoanalítica. He leído su escrito ‘Elaboración de la Técnica Activa’ y me he encontrado con algunos pasajes que antes había pasado por alto. Usted dice: ‘Las investigaciones del carácter nunca se hallan en el primer plano de nuestra técnica, pues solo se aplican cuando en el normal desenvolvimiento del análisis se interfieren determinados rasgos anormales de matiz psicótico’. Estoy haciendo un estudio especial del psicoanálisis del carácter, en conexión con ‘El Ego y el Ello’ y he resumido los resultados parciales en un breve ensayo sobre el carácter impulsivo que se publicará pronto”.

Análisis de carácter, escrito de 1925 y como fue su recepción al medio psicoanalítico, se ubica una carta que escribe Freud a Federn (14 de diciembre 1924) comenta: “Después de marcharse usted he leído el manuscrito del Dr. Reich que me ha entregado esta mañana. Lo he encontrado tan lleno y valioso de contenido que debo lamentar muy profundamente que ambos hayamos renunciado al reconocimiento de sus empeños”.

En la carta 7 de junio de 1925, Freud responde a Reich respecto a su trabajo en el Seminario sobre Técnica Psicoanalítica “Durante muchos años he trabajado para conocer en profundidad la diferencia entre un análisis terminado con éxito de otro sin ´éxito. Un analizado puede estar libre de síntomas, pero jamás curado”

Reich, con tan solo 27 años, era al mismo tiempo el director asistente y supervisor del Ambulatorium de Viena donde trabajaban una docena de psicoanalistas con pacientes con honorarios gratuitos: trabajadores asalariados, estudiantes, agricultores, burócratas, soldados con neurosis de guerra, sirvientas, mayordomos, maestros de escuelas públicas y sobre todo mujeres y jóvenes traumatizadas, violentadas y mujeres anoréxicas .

Freud le escribe a Reich:

“Sé desde hace mucho tiempo que mi formulación de Aktualneurosen era superficial y necesitaba de una corrección a fondo. Podía esperarse que la clarificación llegara de una investigación adicional e inteligente. Sus esfuerzos parecen señalar un camino nuevo y esperanzador (…) Yo no sé si su hipótesis resuelve de verdad el problema. Sigo teniendo ciertas dudas (…) Pero confío que usted continuará investigando el problema y llegará a una solución satisfactoria (…) Si se requiere un libro sobre técnica (psicoanalítica) quiero que sea usted quien lo escriba, antes que lo haga una persona desconocida y probablemente menos experimentada.”

Desde noviembre de 1923 a noviembre de 1924 habían sido tratados en el Ambulatorium 257 pacientes, 166 pacientes de sexo masculino y 91 pacientes de sexo femenino. (Frigola, 2012)

¿Que mueve a Reich?

En 1925, escribe acerca del carácter impulsivo:

“El comportamiento obsesivo, los estados crepusculares histéricos, las fantasías de asesinato,, los impulsos criminales les hacían imposible una vida ordenada y activa. Pero estos síntomas, que en los pacientes ricos parecían relativamente inofensivos, adquirían en los pacientes pobres un carácter siniestro. A causa de su miseria económica, sus inhibiciones morales estaban reducidas a tal mínimo que los impulsos perversos y criminales corrían siempre el peligro de sumergir su comportamiento. Durante tres años tuve una mayoría de casos de este tipo en la clínica… En estos caracteres impulsivos, el éxtasis de la energía sexual era mucho más pronunciado y sus efectos mucho más evidentes que en la neurosis de inhibición pulsional. Fue el carácter de estos pacientes con lo que tuve que luchar más. Las dificultades que presentaban fluctuaban en proporción directa de su grado de tensión sexual o de su satisfacción.

El escrito el carácter impulsivo formula ya la exigencia de un análisis de carácter, y un artículo sobre la técnica de interpretación y el análisis de las resistencias enfoca la noción de resistencia caracterical. En cuanto a las tesis sobre la primacía dinámica e la libido genital, Reich había formulado lo esencial en un artículo de 1924 (sobre la genitalidad), y vuelve a tratar de toda la cuestión en el libro la función del orgasmo que escribió 1926.

 El manuscrito del libro Die Funktion des Orgasmus lo entregó Reich a Freud el 6 de mayo. En una carta de Freud a Reich Carta nº 5 ( Julio 1926) con un tono paternalista típico de un padre edípico, que tanto le gustaba representar y como de costumbre en él, siempre trataba de mitigar la crítica con el elogio:

“No disponía de mucho tiempo, pero finalmente he leído el manuscrito que usted me dedicó para mi cumpleaños. Su trabajo es demasiado extensivo y poco organizado ”(Una crítica más en la forma que en una discusión teórica de fondo) , para continuar la carta diciendo”… por otra parte veo que es un libro útil y rico, tanto a nivel del material clínico como de las ideas”… y en un tono más paternal todavía: “Como usted ya sabe, de ninguna manera me opongo a su intento de solucionar el problema de la neurastenia explicándolo por la ausencia de la primacía genital”. (Frigola, 2012)

A Reich se le tenía gran estimación en el periodo de 1920 a 1925, comenzó a entrar en conflicto con el medio psicoanalítico hacia 1925-1926. ¿Que sucedió?, ¿sus ideas o su carácter?.

Quizá las dos, Reich estaba considerado como “Agresivo paranoide y ambicioso”, y según Annie Reich su carácter sufrió un proceso de deterioro a partir de una temporada qué pasó en un sanatorio de Davos, en 1926 para curar una tuberculosis pulmonar. Lo cierto es que Reich era muy activo, violento y tajante en la crítica. Según el propio Reich, por una parte sus tesis sobre la genitalidad desagradaban, por otra parte su actividad en el seminario sobre la terapéutica contrariaba a sus colegas, porque estaba centrada sobre los puntos débiles de la práctica psicoanalítica: “a toda persona que quiere aportar claridad en la cuestión controvertida de la terapéutica analítica… se la mira con ojos suspicaces… ¿de donde procede esta timidez para discernir nuestra terapéutica?… la racionalización estúpida es esta: el profesor Freud no se forma una idea elevada de la terapéutica. Sin embargo, es la inseguridad interna y la falta de sinceridad las que utilizan como biombo a Freud,… considero sintomático… haber sido yo el único que, en el seminario, en las comunicaciones y las publicaciones, haya dado cuenta de los fracasos e intentado clarificarlos en discusión pública. La mayoría de los analistas vieneses no hacen informes más que sobre la teoría de un caso o sobre los casos resueltos con éxito” (Reich, 1967)

“Tal es, pues, el crimen que me hace ser mal visto: he criticado la política del avestruz como no analítica” (carta a Federn 1926).

En 1926 presentó un trabajo ante el seminario de terapia psicoanalítica de Viena que fue el anuncio de su obra “análisis de carácter”, está temprana presentación se tituló “ la técnica de interpretación y la resistencia al análisis”.

Pensemos en algunos extractos

“En el ejercicio de su profesión, el psicoanalista se encuentra día a día frente a problemas de cuya resolución es incapaz, ya sea mediante su conocimiento teórico exclusivamente, ya mediante su experiencia práctica . Todos los problemas de técnica convergen hacia la cuestión básica de si es posible y cómo es posible una técnica inequívoca de terapIa analítica, derivada de la teoría de las neurosis; es el problema de las posibilidades y limitaciones de la aplicación de la teoría a la práctica. En realidad, es la práctica analítica la que, por los problemas que presenta, conduce a una teoría de los procesos psíquicos; así pues, debemos explorar los senderos que conducen de la práctica puramente empírica, pasando por consideraciones teóricas , hasta una práctica teóricamente bien fundamentada. La amplia experiencia adquirida en el Seminario Técnico de Viena, así como los análisis de control, han demostrado que apenas estamos en los comienzos de esta tarea. Contamos, es cierto, con las obras fundamentales de Freud sobre técnica, su abecé por así decirlo, y también con numerosos comentarios sobre técnica dispersos en sus escritos; las obras de Ferenczi y otros nos han enseñado mucho sobre los problemas técnicos individuales. En conjunto, sin embargo, uno encuentra que existen exactamente tantas técnicas individuales como psicoanalistas, aparte de las reglas técnicas establecidas por Freud, y éstas son pocas comparadas con la abundancia de problemas planteados en la práctica cotidiana” (Reich, Análisis del carácter . 1957)

Menciona Reich, “…debemos distinguir en la labor analítica dos partes: primero la curación del paciente; segundo, su inmunización en la medida en que puede tener lugar durante el tratamiento. La curación misma consta de dos partes, la fase introductoria y el proceso de curación propiamente dicho. Esta distinción es artificial, es cierto; hasta la primera parte de la interpretación de resistencia tiene mucha relación con la cura. No obstante, incluso los preparativos para un viaje, al cual Freud comparó el análisis, tienen gran relación con el viaje mismo y pueden decidir su éxito o su fracaso. En el análisis como quiera que sea, todo depende de cómo se comienza. Un caso comenzado de manera errónea o confusa esta por lo común perdido. La mayor parte de los casos presentan las mayores dificultades en el periodo introductorio, independientemente de que vayan bien o no. Son precisamente los casos que al parecer se desarrollan en un comienzo sobre los rieles, los que luego presentan las mayores dificultades, pues en el curso llano del comienzo torna difícil el temprano reconocimiento y eliminación de las dificultades. Los errores cometidos en la introducción del análisis son tanto más difíciles de eliminar cuanto más tiempo prosigue el tratamiento sin corregirlos”.(Ibid, pág 24)

Ahora bien ¿cuáles son las dificultades especiales y típicas del periodo introductorio?

“El objetivo del análisis en el periodo introductorio es penetrar hasta las fuentes de energía de los síntomas y del carácter neurótico, afín de poner en movimiento el proceso terapéutico. Esta tarea se ve obstaculizada por las resistencias del paciente, entre las cuales las más empecinadas son las provenientes de conflictos transferenciales…”

“Hay casos que fracasan porque el analista, como resultado de las numerosas transferencias heterogéneas, se pierde en la abundancia del material aportado por el paciente. Denominamos a esta situación caótica, y hallamos que es provocada por ciertos errores en la técnica de la interpretación. Luego, hay numerosos casos en los cuales se pasa por alto la transferencia negativa por estar oculta detrás de actitudes positivas manifiestas…”

“… como dijera una vez Ferenczi, toda nueva experiencia nos cuesta un caso. Todo lo que importa es apreciar el error y aprender algo de él. No sucede tal cosa distinta en otras ramas de la medicina; dejaremos a los demás el tratar de encubrir los fracasos con el silencio y el tratar de explicarlos mediante excusas más o menos bien pensadas…”

“Todo paciente tiene tendencia a permanecer enfermo y sé que ante situaciones poco claras, numerosos analistas usan a menudo como reproche, sin mayor explicación la frase “usted no quiere mejorar”. Debería ser eliminada del vocabulario de los analistas y reemplazada por el autoexamen. Pues debemos saber que todo abismo sin salvar en el curso de un análisis, es falta del analista.”

“Sin análisis de las tempranas experiencias infantiles, no existe verdadera cura. Lo que importa es que estos recuerdos aparezcan con los efectos correspondientes.” (Ibid pág 35,36)

En 1927, Federn se queja de que Reich de conferencias técnicas en el seminario y no ante la asociación, en 1928, intenta retirarle la dirección del seminario.

En 1927, reich había hecho coqueteos a la literatura etnológica y sociológica (Cunow, Mehering, Kautski, Engels), las revueltas de los días 15 y 16 de julio en Viena le dieron una lección práctica de sociología, el 30 de enero, en schattendorf, unos antiguos combatientes monárquicos dispararon en medio de la multitud con ocasión de un mitin social-demócrata, resultado dos muertos y algunos heridos, se organizaron por el partido socialista y los sindicatos huelgas simbólicas de protesta. La justicia declaró libres a los autores de la muertes, el 14 de julio. El 15 por la mañana, estalló en Viena una huelga y los obreros ocuparon el centro de la ciudad. La policía disparó y hubo varios muertos. En Viena el municipio era social-demócrata, y el partido socialdemócrata disponía allí de una guardia armada (shutzbund) de 50 000 hombres, pero preparada durante años precisamente para tales circunstancias, fue enviada a sus acontecimientos. Se incendió el palacio de justicia, del que se habían apoderado unos jóvenes obreros que arrojaron al fuego los documentos que allí se contenían,, el alcalde socialdemócrata de Viena, Seitz, condujo por sí mismo un carro de bomberos e intentó en vano abrir el cerco de la muchedumbre que impedía el acceso al edificio en llamas. La policía, en toda la ciudad, disparaba salvas de fusil contra la multitud, de cuando en cuando, a capricho de tal o cual oficial. Los líderes comunistas y socialdemócratas se abstuvieron de toda intervención oficial, ya hasta el día siguiente no adoptaron una posición. Al final de la jornada, había más de 100 muertos y un millar de heridos. Reich habría de retener tres cosas de esta jornada: la mochedumbre tuvo razón al echarse a la calle e incendiar el palacio de justicia, y no los responsables políticos que trataron de impedírselo. Sin embargo, esa misma muchedumbre, obró sin un plan precisó, demasiado prudente y demasiado moderado , no atacó a los policías que se encontraban al alcance de su mano, en tanto que, a cien pasos de allí, otros ciudadanos eran cazados como conejos, la mochedumbre, bastante numerosa para destrozar a las fuerzas de la policía, toleró, sin embargo hubo horas enteras de tiroteo esporádico. Finalmente, a Reich le impresionó también el comportamiento mecánico, de los policías al disparar por mandato, en nombre del orden público; Freud, tenía razón al demostrar que el aislamiento corre de manera paralela con el abandono del yo y la identificación con el Führer o con la idea. Ese día se patentizo el papel de la domesticación de la pulsión, que permitió sobre todo evitar el levantamiento contra la opresión.

Y lo que parecía desde el punto de vista político era la debilidad de la socialdemocracia. Reich esperaba mucho de los comunistas.; ¿no habían hecho la revolución rusa?, aquel mismo día ingresó en una organización comunista, el socorro obrero (arbeiterhilfe), especie de cruz roja del partido.

A fines de julio, Reich tuvo una conversación con Freud y quedó asombrado, según dice, al ver que Freud no comprendía en absoluto el levantamiento, que consideraba como una catástrofe, semejante a una marejada.

Después de ese 15 de julio que demostró tan trágicamente los mecanismos sociales, Reich estudio a Marx y sobre todo a Engels. Le intereso muy especialmente el origen de la familia, la propiedad privada y. El estado, que pone en evidencia la contradicción entre las explicaciones freudiana y marxista de la familia y esto lo condujo a leer a Bachofen y a Morgan. “Durante cuatro años- dice- anduve perdido en el caos de la etnología” y los años de 1927-1930 estuvieron cargados de dudas. Pero los verdaderos secretos de la función social de la represión sexual me fueron revelados por la experiencia de la práctica médica y sexología en la juventud vienesa.

En efecto, y siempre a consecuencia del levantamiento del 15 de julio, Reich decidió dejar de limitarse a la terapéutica individual y a trabajar en la prevención de las neurosis. Hablo de esto con Freud, que lo aprobó. Freud sabía muy bien lo que ocurría en el mundo, pero consideraba que personalmente, que el hombre tenía que conocer su mundo interior, antes de actuar en el exterior.

Reich daba conferencias ante diferentes organizaciones: el socorro obrero, librepensadores, asociaciones de estudiantes, hablaba pues, del psicoanálisis, del complejo de Edipo, pero pronto advirtió que sus oyentes no podían sacar conclusiones prácticas de estas nociones para su propia vida o para el movimiento.

Las teorías de represión y del inconsciente carecían de interés, así como la teoría de las relaciones marxismo-psicoanálisis. En cambio, las cuestiones de los trastornos sexuales, de la educación de los niños y de la familia suscitaban un gran interés.

Por ejemplo que el complejo de Edipo, había que presentarse bajo la forma de la familia. Reich modificó, la materia de sus exposiciones, apoyándose en la experiencia obtenida en el dispensario.

Se encontraba entonces por primera vez ante la necesidad de explicar por qué la familia reprime la vida sexual de los hijos, cuestión que ya le había causado cosquillas con ocasión en el trabajo en el Ambulatorium , para los revolucionarios no era más que un aparato de represión económica.

En aquella época Reich trabo amistad con un obrero, Zadniker, que comprendió espontáneamente todos los problemas de la sexualidad. Zadniker, dice Reich, le dio a conocer toda la miseria psíquica que arrastra consigo el desempleo y le reveló también el secreto más profundo de la familia y del matrimonio, su mujer dependía de el y el dependía de ella, Reich se convenció en aquella época (y Zadniker se lo dijo) de que únicamente importan las cuestiones que todo el mundo puede comprender. Se convenció también, por su frecuentación de los medios obreros, de que es la inhibición psíquica, la mecanización del comportamiento (Lo que muy pronto había de llamar “Coraza caracterical”, la que permite al obrero soportar el trabajo maquinal.

Los acontecimientos sociales se precipitaron en Austria a tal punto que la separación de la ciencia académica y de la vida se hizo insoportable a Reich. Sin embargo, lago le impedía afiliarse como responsable en el partido comunista, renunciar a sus profesión médica en provecho del trabajo político, Zadniker aprobó esta determinación, diciéndole que era psiquiatra y sexólogo y podía realizar mucho más como médico y educativo entre los jóvenes y las mujeres.

Reich consagró varios meses y mucho dinero a fundar una sociedad socialista de consejo sexual y de sexología, cuya actividad consistió en abrir, en enero de 1929, seis centros de higiene sexual, cuatro jóvenes psicoanalistas (Annie Reich, Annie Angel, Edmund Bergler y Sterba), y tres ginecólogos colaboraron con esta empresa. Estos centros de higiene sexual estuvieron llenos hasta reventar, sobre todo de muchachas y mujeres encinta. Reich y sus colaboradores enseñaban allí los procedimientos anticonceptivos y la función de la genitalidad.

Menciona Reich, “… adopte desde el comienzo el principio de que toda mujer encinta contra su voluntad debía tener el derecho a la interrupción del embarazo, con o sin, tal o cual indicación… enviaba a toda mujer que había quedado encinta sin saberlo o contra su voluntad a las clínicas obstetricas oficiales… era obligado correr ese riesgo…,no me preocupaban los demógrafos, pues conocía la ruindad de los motivos sociológicos de la obligación en que se ponía a las pobres madres de dar a luz hijos no deseados… Enviábamos las que lo necesitaban a los centros de control de nacimientos en Viena.”

Estas clínicas utilizaban, pues, en la medida de lo posible, las instituciones médicas existentes. Lo nuevo era el el vínculo establecido entre los problemas de las neurosis, los trastornos sexuales y los conflictos cotidianos, así como el hecho de aconsejar con el fin de atacar las neurosis por la prevención más que por el tratamiento.

Boris Fraenkel, comenta…, “la duración del análisis por su aspecto individual y por lo tanto debido a su costo relativamente elevado, la imposibilidad de hacer tratamientos en los dispensarios psicoanalíticos de Viena, pese a las multitudes de pacientes que se agolpaban a sus puertas, sensibilizaron a Reich. Era imposible seguir considerando a las neurosis dentro de un marco estrictamente terapéutico, es decir médico, se trataba de un problema de higiene social, por lo tanto de un problema social: ¿como impedir que los individuos se enfermen? ¿Cómo encarar una profilaxis de las neurosis?, de donde surge la necesidad de comprender la neurosis como una enfermedad social, de buscar su curación dentro de un marco más general, social.” (Fraenkel, 1962)

Menciona Reich “he tratado de esforzarme por mostrar que las neurosis constituyen los resultados de la educación patriarcal y represiva desde el punto de vista sexual, que además solo puede enfocarse seriamente a través de la profilaxis de la neurosis, para cuya aplicación práctica están ausentes de nuestra sociedad actual todas las condiciones básicas, que solo con el radical derrumbe de las instituciones y las ideologías sociales, derrumbe que depende del resultado de las luchas políticas de nuestro siglo, creará las bases para una profilaxis general de las neurosis… “

“Durante dos años me vi hasta tal punto acosado por las experiencias abrumadoras de la miseria sexual del pueblo que me sentí presa cada vez más del conflicto que se suscitaba en mi entre el hombre de ciencia y el político; sobre todo cuando los centros de higiene sexual me hubieron puesto en contacto con los hijos y los obreros, de empleados y de campesinos.”

“En las reuniones de juventud sobre política sexual, el cuadro era totalmente distinto, tenía que habérmelas con jóvenes considerados como sanos, ahora bien aquellos jóvenes acudían en su mayor parte a obtener información sobre la prevención de los nacimientos y el problema se presentó de golpe: ¿se deben dar anticonceptivos a jóvenes de 14 o 15 años?”

“Y sin embargo, aquellos jóvenes eran adultos, trabajaban como aprendices en talleres y muchos de ellos eran miembros de las juventudes socialistas. O bien habían tenido ya compañera o bien preguntaban lo que podían dejar de hacer para dejar de estar solos.”

“El asunto era clarísimo, aprendí progresivamente a comprender su desconfianza profunda y justificada hacia todo lo que se llama autoridad o adulto, a aprobar esa desconfianza y eliminarla diciéndoles que tenían razón, después de esto, apenas el adolescente que no se volviera más desconfiado, conocían los hechos, querían ser dichosos en el amor, no creían una palabra de lo que trataban de predicarles.” (Reich, People in trouble. 1974)

Esta experiencia con la juventud confirma por lo demás el esquema de la neurosis tal como Reich lo había descrito en 1926 en la función del orgasmo:

“Se vio claramente que aquellos adolescentes eran más o menos neuróticos al iniciarse la pubertad, pero que neurosis actual no se desarrollaba sino después de varios años de conflictos sexuales durante la adolescencia. La fijación de tabúes sexuales en la infancia actuaba como un freno desde los comienzos; pero era esencialmente la inhibición del último paso a la vida amorosa natural, al llegar la madurez, la que los volvía a arrojar por completo en sus conflictos de la infancia. Tuve que introducir una primera corrección delictiva desde el punto de vista psicoanalítico: el conflicto de pubertad es el resultado de la negativa que la sociedad opone a la vida amorosa del adolescente. Cuando la vía del amor sano y normal queda cortada de golpe, el adolescente regresa a la neurosis de la infancia en una forma más intensa, ya que esta agravada por el aumento y la frustración simultánea del deseo genital. Y esto el psicoanálisis lo había desconocido por completo o, más bien, no se había atrevido a rozarlo. (Reich 1974)

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Los años 1929-1930, Reich lleva su trabajo en el seminario técnico, en el dispensario, en la práctica privada y en los centros de higiene sexual. Freud le pregunta si piensa seguir por mucho tiempo con tal régimen. Continua publicando; en 1928 un artículo sobre el carácter genital y el carácter neurótico, el ensayo de materialismo dialéctico y psicoanálisis y un folleto educativo para los jóvenes: excitación sexual y satisfacción sexual, cuyo título indica bastante bien que se está lejos de las simplezas asépticas de los manuales de educación antisexual del tipo corriente. En fin, la crítica de familia y de las reformas sexuales burguesas se acomete en 1930 en el folleto madurez sexual, continencia, moral conyugal. Reich también viaja: en septiembre de 1929 a Rusia, donde discute con los pedagogos Vera Schmidt y Gechelina, e intenta sin éxito convencer a los teóricos de la academia comunista del interés que ofrece el psicoanálisis para los marxistas.

Esto le valió evidentemente una hostilidad cada vez mayor de parte de ciertos psicoanalistas y también de la burguesía vienesa. Federn trató de que se le quitara de la dirección del seminario técnico, a lo cual se opuso Freud diciendo que el seminario no debía quitársele mientras él deseara seguir dirigiéndolo.

Freud estimaba a Reich, quería a aquellos discípulos suyos que eran brillantes. Pero sus divergencias teóricas se habían agravado. En lo que respecta a la insistencia de Reich sobre el fundamento sexual de la neurosis, Freud lo consideraba como la manía de Reich (carta de Freud a Lou Andreas Salomé p.233) pero en una carta de 1927, Freud parece haber asegurado a Reich que las divergencias y conflictos personales en la organización psicoanalítica no podían alterar la elevada Estimación que le merecería su competencia. En lo que concierne a los centros de control sexual, Freud les era muy favorable, como se ha dicho.

El 12 de diciembre de 1929 redactó una comunicación para el círculo íntimo de Freud sobre la profilaxis de la neurosis; este escrito trata de saber por qué la sociedad produce neurosis en masa y que medidas sociales podían poner coto a la plaga neurótica. La respuesta de Reich comportaba la crítica de la educación familiar antisexual y del matrimonio fundado en la coacción. Freud respondió que la civilización está antes y, según Reich, el malestar en la cultura contiene frases enteras que Freud había empleado en la discusión para oponerse a sus teorías. Según Reich igualmente, Freud rechazó esa crítica de la familia por parecerle política, y le decepcionó que Reich, buen clínico cayera en la política. Mantenía que la tarea del psicoanálisis no era salvar al mundo. La atmósfera en la reunión era tensa; Freud se mostró muy duro con Reich, pero no hubo ruptura. En 1930, Reich visitó a Freud, sabiendo que era la última vez, ya que había decido establecerse en Berlín. La discusión fue muy viva; Reich acababa de publicar Madurez sexual, continencia, moral conyugal, y pretendía de nuevo que había que distinguir la familia natural fundada sobre el amor de la familia coercitiva. Freud replicó “el punto de vista de usted no se encuentra en el camino del psicoanálisis”. (Reich, Reich habla de Freud, pág 56, 57)

Berlin 1931-1932

“…en una ciudad como Berlin existen millones de seres neuroticamente arruinados en cuanto a sus estructuras psíquicas, su capacidad de trabajar y de gozar de la vida; cada hora del día, la educación familiar y las condiciones sociales crean millares de nuevas neurosis.” Reich se pregunta; “en estas circunstancias ¿tiene algún sentido publicar un libro que discute la técnica analítica individual, la estructura y dinámica del carácter, y cosas semejantes?” (Reich, Análisis del carácter)

El fin de la Primera Guerra Mundial propició un desarrollo extraordinario de las artes escénicas en Europa. A pesar de que Alemania y Austria perdieron. A pesar del cansancio general, de las enormes pérdidas humanas y materiales, la gente; herida y empobrecida, buscaba divertirse. El público se abalanzaba a los teatros y a los espectáculos culturales.

La guerra en las trincheras fue sangrienta y costosísima. En realidad una batalla inútil.

Representó una gran pérdida de vidas. Esta parte del conflicto fue especialmente sangrienta por la actuación de oficiales ineficientes que causaron muertes inútiles, porque ningún ejército avanzaba.

Los soldados, mal dirigidos por oficiales que únicamente buscaban su propia promoción, salían de las trincheras hacia la muerte. En cuestión de minutos, campos verdes estaban regados de cadáveres. En Verdun, Francia, todavía se pueden ver estas trincheras, testigos de la historia de la Primera Guerra Mundial.

En 1918 se firmó la paz. Alemania y sus aliados habían perdido la guerra. Empezó la Conferencia de Versalles. Esta conferencia y sus resoluciones desataron una gran decepción. En Versalles mandaban el Presidente Wilson y el Mariscal Clemanceau. Para los alemanes fue además de una decepción, un sentimiento de que habían sido abandonados. Se decretaron reparaciones de guerra que eran impagables. Parte de estas reparaciones se iban a pagar transfiriendo la producción de acero de la región de Ruhr a los franceses.

Esta postura dictatorial e impositiva desató una gran decepción psicológica en Alemania. Un sentido de haber sido abandonados y engañados por sus dirigentes, un malestar general en la Nación Germana, que tenía cincuenta millones de habitantes en aquel entonces.
El Emperador Karl de Austria y Wilhelm, Emperador de Alemania, huyeron. Se 3instalaron gobiernos republicanos y se celebraron elecciones democráticas contendiendo varios partidos políticos.

En Hungría tomaron el poder los comunistas de Bela Kuhn y formaron un gobierno de corte soviético: “Magyar Nep Kosztartasak”.

En el Estado Alemán de Baviera, formaron la República de los Consejos de Raether de Bavaria al mando de Kurt Eisner y también de estilo soviético.

En las ciudades, los nacionalsocialistas se enfrentaban continuamente con los comunistas a golpes limpios. Los nazis celebraban juntas en las cervecerías, “Bierhallen”, para escuchar a Adolf Hitler.

La expresión artística en Berlín era totalmente libre. Los comunistas Karl Liebknecht y Rosa Luxemburg, cabecillas del levantamiento popular de corte comunista, fueron asesinados en una emboscada junto al río Spree en Berlín.

Dentro del caos político y el desorden, el arte escénico tuvo un florecimiento y el público estuvo listo para ir a ver los espectáculos.

En Alemania se instaló un gobierno democrático, la República de Weimar.

En Viena, los socialistas se enfrentaron a la policía tratando de apoderarse del Parlamento por la fuerza. La policía vienesa frustró este intento. Nació la Primera República, llevando a los socialistas Austriacos al poder.

Era la primera vez que en Austria el pueblo cedió un gobierno republicano, después de siglos de ser gobernados por los Habsburgo en forma Imperial y dictatorial.

El Sudetenland, región industrial altamente mecanizada, se transfirió a Checoslovaquia, que apenas fue fundada como país en Versalles, antes era Bohemia y Moravia parte del Imperio de los Habsburgo. Esta región fue más tarde nido de nazis. Henlein era su jefe máximo.

En este caos y en una constante inflación, se abrieron en Berlín Teatros y Kabarets para un público que quería olvidar sus problemas diarios y divertirse. Los restaurantes estaban llenos a pesar de que cada semana aumentaban los precios por la inflación. Había varios Kabarets, llenos todos los días. El típico Kabaret en Berlín era muy parecido a los que funcionaban en Viena. Era un salón en el que cabían 120 a 150 personas, 4 personas sentadas alrededor de pequeñas mesas y un gran escenario.

Un Conferencier y cuatro actores estaban listos para empezar el espectáculo con un sketch, generalmente político y picante. A veces había dos actores principales y esto se llamaba una “Eine Doppel Conference”.

En los Kabarets, para entusiasmar a la clientela, se mostraban las mejores modelos en trajes de baño de Hungría, Austria y Alemania. Esto era para deleitar la vista del público.

En la Ópera, tanto en Berlín como en Viena, había una temporada que duraba por lo menos 6 meses. Ahí actuaban los mejores cantantes de ópera del continente europeo.

Había teatro musical, Operetas, que era el espectáculo preferido del público que venía a ver obras de Imre Kalman y Franz Lehar. Luego había teatro musical político con obras de Berthold Brecht y Paul Wiener, interpretadas por Marlene Dietrich, que era actriz de teatro y de la naciente industria cinematográfica. La más popular y mejor cotizada entre 1920 y 1930.

El Berliner Schauschpielhaus, presentaba obras serias, tanto modernas como clásicas y lograba presentar una obra nueva cada semana.

En Praga, Bohemia, las mismas obras que se habían presentando en Berlín y en Viena, eran presentadas al público checo en idioma alemán. Los actores se desplazaban entre las tres capitales, en trenes rápidos. El viaje no duraba arriba de 2 horas. El teatro en Praga se llamaba “Deutsches Teather”. Sara Bernardt, la gran actriz francesa, que hablaba perfectamente el alemán, venía a actuar en frecuentes visitas, obras de Víctor Hugo, Moliere o de Racine. Sara Bernard era la actriz más aclamada y cotizada en la Europa del siglo XIX.

Max Reinhardt era el Director de los dos teatros, el de Berlín y el de Praga. En la capital alemana el “Deutsches Teather” era dirigido por Adolf Brahm.

En Berlín funcionaban, además de los teatros ya mencionados, una “Freie Buehne” dirigida por Josef Ettlinger y una “Freie Volksbuehne” dirigida por Bruno Willer, con obras más populares y de alto contenido político.

Había todavía un “Kleines Teather” donde actuaban y dirigían Franz Molnar y Victor Barnovsky, con obras clásicas como Nestroy, un autor austriaco del siglo XVIII, habladas en “Wiener Dialekt”, que hoy todavía son válidas y atraen a un público entusiasta.

La entrega del poder a Hitler, el 1º de enero de 1933, por el viejo guerrero alemán Paul Von Hindenburg, cambió radicalmente este renacimiento cultural.

Grupos de choque nazis recorrían las calles y pegaban a cualquiera que se les oponía. Muchos teatros, sobre todo los más chicos, los Kabarets, fueron destruidos y ocupados. Empezó la emigración de toda la gente conectada a este renacimiento cultural. No solamente los judíos, quienes eran la mayoría en esta industria, sino gentes de gran éxito que se fueron en un acto de protesta a lo que estaba pasando en Alemania.

La emigración de artistas, directores de teatro, directores de cine, actores, escritores, arquitectos, matemáticos, profesores de universidad y en general de gente que en esta forma protestó contra el nazismo en su país, fue enorme. La pérdida de estas luminarias fue una gran pérdida para Alemania. Estoy hablando de alemanes, no judíos, que no tenían porque abandonar su país. Muchos judíos, con la misma preparación, pudieron salir de Alemania, Austria y hasta de Checoslovaquia, y salvar su vida que estaba en peligro.

A partir de 1920, más bien de 1917, muchos refugiados rusos blancos se asentaron en Berlín. Aparecieron cabarets rusos con excelente música tzigana, que tuvieron inmediatamente mucho éxito.

En 1933, estos bravos actores, sobrevivientes de una larga dinastía de gitanos, emprendieron la emigración a Paris, ciudad acogedora, seductora, en la que volvieron a abrir sus cabarets que la gente pudo disfrutar hasta 1970. Cabarets como Monseigneur y Etoile de Moscú, con ambiente original ruso, con platillos del Volga y del Mar Negro, y desde luego Champagnskaya, como en Moscú, San Petersburgo y Odessa. Los actores y los cantantes eran genuinos, nacidos en la antigua Rusia y movidos a emigrar del país en el que nacieron y amaban profundamente por la vorágine y el inhumano sistema comunista que se había apoderado de la patria de Tolstoi, Anatole Rubinstein, del Ballet del Teatro Marinsky, del Teatro Bolshoy, de los Shtetlaj, de la Chertá en Ucrania y en Bielorrusia.

En Europa se habían apoderado las ideas extremistas, más destructivas que constructivas, restringiendo la libertad personal al máximo.

Había mucho que ver en Berlín, tanto que “Si quieres ver la ciudad de Berlín, el sol no es suficiente. / Para ver todo adecuadamente vas a necesitar unos pocos vatios. / Vamos a encender las luces para poder ver lo que hay que ver”. Esto decía la canción de Kurt Weill de 1928 Berlin im Licht.

La crítica a la política y la moral establecidas figuraban en gran parte de los temas que se podían escuchar en la noche berlinesa. La sexualidad libre y sin perjuicios estaba, así, presente en gran cantidad de canciones. Muchos aspectos de la tradicional condescendencia europea con las costumbres sexuales y los comportamientos contrarios a los preceptos generalmente aceptados, se desarrollaron como nunca antes en Berlín durante las décadas de 1920 y parte de la de 1930. Los cabarets tuvieron mucho que ver. Las mujeres medio desnudas eran uno de sus principales reclamos, pero incluso el erotismo era contemplado, especialmente por la intelectualidad, como un síntoma de libertad. Claro que una cosa era la libertad sexual plena y consciente y otra muy distinta la explotación con fines sexuales de mujeres y hombres, adolescentes y niños incluidos. Lo denunciaban Kurt Weill y Bertolt Brecht en los temas de su famosa Ópera de tres centavos, estrenada en 1928, la obra de mayor éxito hasta la llegada al poder de los nazis en 1933. Obviamente, fue prohibida y sus autores se vieron obligados a exiliarse. (Katz, 2011)

Das Lila Lied (La canción violeta), canción también conocida como The Lavender Song, es considerada por muchos una especie de primer himno gay. La música es de Arno Billing, seudónimo de Mischa Spoliansky, y la letra de Kurt Schwabach, quienes la compusieron en 1920. En Berlín, la vida gay se vivía abiertamente y proliferaban los locales regidos y frecuentados por hombres y mujeres homosexuales. El Cabaret of the Spider, el Alexander Palast o el Adonis Lounge eran los preferidos por los primeros. El Café Dorian Gray, el Hohenzoffern-Café, el Toppkeller o el Verona-Lounge captaban la mayoría de la clientela lésbica. A El dorado solían acudir los turistas a ver hombres vestidos de mujer.

En 1930, Berlín era una megalópolis en la que había 4 millones de habitantes registrados que atraía también a extranjeros que acudían en parte por su efervescente vida nocturna y cultural, y también porque resultaba barata. Con una inflación galopante, quienes acudían allí con divisas que no se devaluaban de un día a otro tenían garantizado el acceso a vivienda, comida y ocio por la hiperinflación de la moneda alemana (en 1923 circulaban en Alemania billetes de 100 billones de marcos).

Pese a la inflación y a la inestabilidad política, o tal vez por ellas, floreció en Berlín una vida cultural y nocturna como no lo hizo en ninguna otra ciudad alemana que tuvo en los cabarets su máxima expresión. Aunque el Kit Kat es el que todo el mundo conoce gracias a la cinta de Fosse, dos de los más famosos eran Eldorado (que abrió en el 27 en Schöneberg), Wintergarten y Residenz (“Resi” para los habituales). No eran los únicos. Los había a docenas, dedicados a hombres, mujeres, transexuales… y donde no había un cabaret, había un bar, un salón de baile (los nachtlokal en los que el dress-code era la desnudez absoluta) o un baile improvisado en cualquier barrio.

Pero esa libertad escondía un problema (otro más de los que acuciaba a la república de Weimar): la prostitución. Con unas elevadas tasas de desempleo y unos sueldos exiguos y que se devaluaban a diario, prostituirse era la única solución para cientos de miles de personas, independientemente de su edad y sexo (la prostitución de menores era habitual). Las mujeres se distinguían entre sí por el color de las botas que llevaban (cada color representaba una especialidad), los chicos jóvenes solían encontrarse en el Tiergarten (organizados por bandas, quien quería formar parte de ellas era brutalmente golpeado y violado como parte del rito iniciático) y abundaban quienes se prostituían al fin de su jornada laboral para poder complementar su sueldo. La prostitución no era el único problema oculto bajo la alfombra: el incremento de las enfermedades venéreas (sobre todo la sífilis y la gonorrea) y los crímenes sexuales (“lustmord”) también estaban a la orden del día. Las pinturas de Georg Grosz y Otto Dix (que inmortalizó a la estrella del cabaret Anita Berber) aún son capaces de transmitir la sordidez oculta bajo las luces de los cabarets. (Cerdá, 2013).

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¿Y Reich?

Se ejercía por doquier mucha presión sobre Reich y su trabajo social, fue tanta que mejor se fue a Berlin, donde la atmósfera era mucho más propicia para un trabajo de política sexual, por otra parte la lectura de Malinowski sobre la vida sexual y los salvajes había desvanecido sus dudas y confirmado lo justo desde el punto de vista marxista sobre la familia. En fin, los psicoanalistas alemanes eran mucho más progresistas que los vieneses; se mostraban más favorables a su teoría del orgasmo.

Reich ya en Berlín se reúne con Fromm, este acababa de publicar el dogma de cristo, aprobó las ideas de Reich sobre el papel central de la energía sexual en la dinámica psicológica de las masas, sobre el papel de la fijación al padre y a la madre en todo sistema autoritario y toda religión patriarcal, sobre la necesidad de conocer la economía sexual de los hombres para comprender la necesidad y la producción del misticismo religioso. Bernfeld, que se considera también como un teórico marxista, emitió reservas sobre la forma del pensamiento funcionalista de Reich. Otto Fenichel, comprendió y admitió las críticas que Reich dirigía al psicoanálisis, y colaboró con el para formar jóvenes psicoanalistas encaminados al trabajo social, fue a Fenichel a quien Reich confió la dirección del círculo de los psicoanalistas marxistas.

A partir del verano de 1931, Reich dio también cursos de psicología y sexología marxista de los trabajadores y menciona “en el trabajo practico entre los miembros en su mayoría incultos y apolíticos de la organización, no había más que una sola actitud eficaz: ganarse la confianza personal y humana, evitar toda teorización y despertar la conciencia de las necesidades individuales pequeñas y grandes.” “Hecho esto, la definición socialista de los fines se hacía evidente. Desde los comienzos, aprendí que no se podía hacer nada con los folletos políticos del partido. Me consolé como muchos otros pensando que a través del trabajo de tipo personal llegaríamos progresivamente a la etapa en que, habiendo establecido un contacto mayor con la base, sería posible llevar adelante la gran política”.

Reich no podía compartir sus opiniones nacidas del trabajo practico y de su comprensión del movimiento nazi a los dirigentes del partido, los cuales no entendían en absoluto la fuerza del deseo que empujaba a las grandes masas hacia los nazis. Cuando Reich hizo la observación de que las tropas de asalto estaban compuestas de trabajadores y empleados, le respondieron qué tal idea era “reaccionaria”. Incluso mucho tiempo después de 1933, observa Reich sería imposible hacer comprender a un socialista o a un comunista que el fascismo alemán era fundamentalmente distinto de las otras formas de reacción política, porque contaba con el apoyo popular que lo había conducido al poder. Conforme a su tesis del carácter determinante de la economía, los comunistas explicaban la atracción hacia Hitler por el engaño y la demagogia. Era increíble que en el curso de los acontecimientos tumultuosos de 1930 a 1933 unos seres humanos hubieran podido imaginarse ser los guías de una Alemania mejor sin sentirse jamás turbados por el hecho de que el engaño y la demagogia bastaran para producir tan grandes efectos.

Las observaciones de Reich sobre el nazismo y los errores del partido comunista constituyen el material del libro que había de publicar en 1933 sobre la psicología de masas del fascismo.

Mein Kampf demostraba que el movimiento nacionalsocialista se había aproximado en 1930 más, a la comprensión de las reacciones psíquicas de la masa. La mayoría se volvía hacia Hitler, satisfacía la aspiración socialista de las masas de una manera ilusoria y por fantasmas “Hitler reveló el poder social de la imaginación”

“el individuo medio sufría por efecto de una contradicción. Quería cambiar el mundo; pero esa cambio lo habría aplastado todo como la explotación y la represión lo habían siempre aplastado. Exceptuando algunos trabajadores muy conscientes, el pueblo no podía concebir el cambio bajo otra forma que la que siempre conociera: llevado a cabo por la coacción. Y a ningún dirigente le parecía necesario decirle la verdad: que tenía que pensar y obrar de acuerdo con su objetivo de libertad. Hitler unió los términos antitéticos de esta contradicción, canalizando la aspiración a la libertad bajo la forma de la libertad nacional, que prometía realizar él sólo.

La propaganda de Hitler produce resonancias:

1 la pureza de la raza juega sobre la ansiedad sexual, y espacialmente la de la infección venérea. El sub hombres por contaminación a la vez proletario, criminal, sexualmente impuro, en este sentido nadie quiere ser negro o francés.

2 el judío es castrado, circuncida a sus hijos, roba sus mujeres al ario. Es Ladrón de oro y, en un grado mayor, se convierte en la encarnación del capitalista.

3 en lo que concierne a la familia, el fascismo no hacía más que jugar sobre la ideología tribal ya existente en la ideología del estado patriarcal, aquí la educación burguesa y la educación popular de los marxistas no solo perdieron por completo la ocasión sino que incluso prepararon el camino para el fascismo.

“La propaganda intenta forzar una doctrina sobre la gente… La propaganda opera sobre el público general desde el punto de vista de una idea y los prepara para la victoria de esta idea.” Adolf Hitler escribió estas palabras en su libro Mein Kampf (1926), en el cual por primera vez aboga por el uso de la propaganda para difundir los ideales del nacional-socialismo — entre ellos racismo, antisemitismo, y anti-bolshevismo.

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Tras la toma del poder por los nazis en 1933, Hitler estableció un ministerio de ilustración pública y propaganda encabezado por Joseph Goebbels. La meta del ministerio era asegurar que el mensaje nazi fuera comunicado con éxito a través del arte, la música, el teatro, las películas, los libros, la radio, los materiales educativos, y la prensa.

Había varios públicos para la propaganda nazi. A los alemanes se les recordaba la lucha contra los enemigos extranjeros y la subversión judía. Durante periodos que precedían la adopción de legislación o medidas ejecutivas contra los judíos, las campañas de propaganda creaban un ambiente tolerante de la violencia contra judíos, en particular en 1935 (antes de las leyes raciales de Nuremberg de septiembre) y en 1938 (antes del aluvión de legislación económica antisemita que siguió la noche de los cristales rotos). La propaganda también fomentaba la pasividad y la aceptación de las medidas propuestas contra los judíos, porque éstas aparecían representando al gobierno nazi como interviniendo y “restaurando el orden”.

Así la propaganda del fascismo confirmaba las ideas de Reich en psicologia política

1 el proceso objetivo de una sociedad y su interpretación subjetiva deben ser distinguidas

2 los líderes expresan la voluntad popular, porque sus contradicciones corresponden siempre a las contradicciones del individuo medio, progresista, y reaccionario a la vez.

3 esta disposición psíquica ( esta estructura dice Reich) ha sido formada en la familia y actúa constantemente sobre la organización social.

Reich y Fenichel abogaron en favor de la complementariedad del materialismo dialéctico y psicoanálisis, y la de la ortodoxia marxista que recuso el psicoanálisis como un pensamiento decadente de carácter reaccionario,

Hagamos un recuento de las relaciones entre el marxismo y el psicoanálisis.

El primer trabajo sobre psicología de masas, antes de la conocida Psicología de masas y análisis del yo (1921) de Freud, procede de Paul Federn, un socialdemócrata y psicoanalista. Su contribución a la psicología de la revolución, “La sociedad huérfana de padre”, aparece en Viena en 1919. La idea fundamental de Federn —que Mischerlich retomará— es el descubrimiento de los “procesos anímicos” en las transformaciones sociales: “La actitud paterna generalizada es la culpable de que haya podido mantenerse durante tanto tiempo el orden social”, Las derrotas de la socialdemocracia despiertan la necesidad de las interpretaciones psicoanalíticas. La mencionada Anna Siemsen habla de la “inmadurez del proletariado” y los efectos del entorno capitalista sobre “toda una serie de impulsos asociales”. La tendencia dominante en la mayoría de contribuciones se orienta hacia la educación, el trabajo de organización, etc. El papel atribuido a la psicología es el de complementar al Marxismo. De modo prominente cabe destacar los trabajos de escuela de psicología profunda de Alfred Adler, especialmente los trabajo de Otto Rühle.

La discusión en torno a la función del Psicoanálisis y a su significación social se pone en marcha a partir de mitad de los años veinte. En 1924 Otto Jenssen escribe una contribución a la obra “Psicología de la masa” sobre “Kautsky y Freud” que resulta interesante porque en ella encontramos un ejemplo claro de la vulgarización del marxismo y el psicoanálisis.

La controversia entre psicoanálisis y marxismo se agudiza en lo años siguientes. Por una lado está la crítica de los teóricos comunistas soviéticos y la reacción de los psicoanalistas marxistas Reich y Bernfeld. En la socialdemocracia austriaca se había formado en los años veinte un movimiento juvenil con un componente ideológico específico: sólo a través de la educación pude surgir una conciencia de clase revolucionaria. Bernfeld, vinculado a la socialdemocracia austriaca, se plantea de modo sistemático la compatibilidad u oposición entre psicoanálisis y marxismo, considerados ambos como ciencia. El psicoanálisis es una ciencia orientada desde un punto de vista materialista que pone al descubierto la conexión entre funciones corporales y psíquicas.

El método del psicoanálisis, su objetivo cognitivo y el acepto de su investigación se corresponden referidos a su objeto —la historia de la vida psíquica— con la forma de contemplar el marxismo su objeto —la historia de la sociedad.

Las contribuciones de los autores comunistas soviéticos alcanza su punto más álgido al comienzo de los años treinta, cuando prácticamente había sido liquidado el psicoanálisis en la Unión Soviética y la teoría de Pawlow recibía el respaldo oficial. Jurinetz y Sapir critican el psicoanálisis por no haber encontrado un acceso a la psicología de masas y de clases.

Jurinetz ve en el psicoanálisis una expresión de la decadencia de la cultura burguesa bajo la bandera del esteticismo enmascarada en un ropaje de cientificidad. Esta crítica basada en un conocimiento más bien escaso y falta de comprensión sólo tiene un valor histórico.

Otto Fenichel conoce durante su actividad en el Instituto Psicoanalítico de Berlín a Weilhelm Reich en 1930. De esta época proceden su reflexiones sobre el método del psicoanálisis. En cuanto ciencia natural empírica no puede contradecir al marxismo. De este modo intenta salvaguardarlo de la sospecha de ideología. Este ropaje de ciencia natural servía para integrar el psicoanálisis en el marxismo, pero al mismo tiempo se eliminan aquellas mediaciones que establecen una relación entre individuo y sociedad en la teoría psicoanalítica. La vinculación entre psicología y marxismo adquiere el carácter de una combinación de dos teorías heterogéneas sin ninguna relación interior, basado exclusivamente en una compresión naturalista del psicoanálisis. (Apuntes históricos al freudomarxismo. Caparros, Antonio. 1970)

Regresemos entonces.

Reich había expuesto el balance de la situación de sus centros de consejo sexual en Viena en una comunicación dirigida al tercer congreso de la liga mundial para la reforma sexual, en septiembre de 1930 y, basándose en esta comunicación, había elaborado un proyecto de programa para la liga.

Antes de que la liga discutiera este programa. Reich lo sometió a la sección agitación-propaganda del comité central del partido comunista alemán, el cual, después de consular con los responsables médicos, lo acepto con Reich.

Cuando el comité de la liga mundial encargado de elaborar un programa examinó el de Reich, lo rechazó porque parecería demasiado comunista; la dirección de la liga quería mantenerse apolítica, pues las asociaciones, inglesas, francesas y holandesas eran reformistas. En Alemania de los miembros de la liga eran intelectuales socialistas o comunistas, que habrían estado de acuerdo con una orientación revolucionaria.

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En 1930, habían aproximadamente ochenta organizaciones que se ocupaban de sexualidad, independientes a menudo, rivales las uñas de las otras. Contaban con un total 350000 miembros, es decir más que ninguno de los partidos políticos, claro que la mayoría de los responsables lo eran también de los partidos cristiano, socialdemócrata, y comunista; pero muchos luchadores estaban contra la integración de las asociaciones en los partidos. Y estos últimos no se interesaban por las organizaciones, limitándose a anunciar sus reuniones en su prensa. Esas asociaciones que se ocupaban de sexualidad tenían su propia prensa, su propia publicidad, a menudo insuficientemente distinguida de la pornografía ; precisa Reich; no había posiciones de principio ni punto de vista sociopolítico. Es cierto que reclamaban la libertad de nacimientos, la legalización del aborto, el fin de la represión de las desviaciones sexuales, pero querían salvaguardar el matrimonio igual que la burguesía, aunque con menores procedimientos. El problema de la juventud no era abordado, y negaban la relación de la reforma sexual con la política, o bien esperaban de la educación sexual un cambio de la sociedad burguesa, conforme a las ideas de Magnus Hirschfeld. En una palabra, la familia y el matrimonio burgués se consideraban instituciones eternas.

Convencido Reich de la necesidad de una politización del problema sexual y del callejón sin salida en que se hallaba el reformismo en este dominio, concibió el proyecto de unificar todas aquellas asociaciones, con el fin de radicalizar la acción de las masas. El partido comunista había aceptado el programa de Reich, le encargó la dirección de la asociación unificada, agregándole otros dos directores a encargados de la línea política. Así nació la asociación alemana para una política sexual proletaria, alias sexpol , cuyo primer congreso se celebró en Dusseldorf en otoño de 1931. Ocho asociaciones se unieron de golpe, lo cual elevó a 20000 miembros, y algunos meses había 40000. Las conferencias que dio Reich, en Leipzig, Dresden y Stettin, batieron récords de concurrencia.

Este acuerdo bastante milagroso con el partido comunista no fue jamás total, y duro, por otra parte muy poco. Los permanentes del partido estaban poco preparados para colaborar con el movimiento sexpol. Hasta entonces habían trabajado con eslogans lejos de las masas, y se quejaron de no poder responder a la petición de los miembros de las organizaciones, que ya no se interesaban más que por las cuestiones sexuales en detrimento de las luchas de clases; además no sabían cómo establecer el contacto con las mujeres nacionalsocialistas y cristianas que se inscribieran en gran número en las organizaciones miembros de la sexpol. En lugar de hacer un trabajo de base, se pusieron a reclamar congresos, con el fin de integrar rápidamente por arriba todas las organizaciones, entrando así en conflicto político y de organización con los miembros no comunistas de las organizaciones de reforma sexual. El temor del movimiento y de las peticiones del pueblo llego hasta la dirección de Berlin, que acusó a Reich de tratar de sustituir la política económica por la política sexual. El resultado brillante del trabajo de política sexual era temido e incomprendido por la dirección, que quiso hacer comparecer ante ella a Reich, este lo evito y diseminó a sus mejores alumnos de la escuela marxista de trabajadores por la organización, teniendo así en jaque a la dirección central. La imposibilidad de controlar el movimiento no era el menor motivo de inquietud para los dirigentes del partido, y Reich adquirió en aquella ocasión el conocimiento de lo que es la burocracia.

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Revisemos un poco algunos puntos el programa de la sexpol, leído por Reich en junio de 1931

“La asociación alemana para una política sexual proletaria, se constituye con el objeto de conjugar bajo una sola dirección unitaria el movimiento alemán de reforma sexual que se ha venido desarrollando de una forma dispersa y apolítica, e integrarla a un programa político-sexual consciente de sus objetivos y con un contenido revolucionario de clase. El disperso movimiento de reforma sexual era incapaz de hacer frente eficazmente a los constantes ataques de la reacción cultural y particularmente sexual. Para lograr ese objetivo era preciso una fuerza revolucionaria organizada, y esa fuerza solo puede constituirla la asociación de las masas que padecen la miseria y la opresión sexual, cualquiera que sean las tendencias políticas a las que pertenezca. Para nuestro movimiento político- sexual este a la altura de los hechos, para que pueda conseguir el objetivo que persigue, a saber: la liberación sexual del pueblo trabajador, es preciso que:

1.- adopte como un punto de partida la relación que existe entre los elementos fundamentales de la miseria sexual de las masas y el orden capitalista dominante.

2.- eleve sus reinvidicaciones en base a esta relación, y 3.- agrupe en una lucha contra la reacción sexual creando una base organizativa y propagandística para la actividad práctica y politice la cuestión sexual confiriéndole un sentido completamente revolucionario.

El capitalismo se encuentra en medio de una grave crisis. Lejos de solucionar los problemas culturales que afectan a la población no esta siquiera en condiciones de satisfacer las exigencias más elementales de alimentación y vivienda. Cinco millones de obreros en paro, es decir unos quince millones de trabajadores a medio empleo es lo que caracteriza esta crisis. La racionalización de la producción y el perfeccionamiento de las máquinas, que podrían suprimir gran parte de los esfuerzos y la indigencia de los hombres, conducen en el orden capitalista a su contrario, a la depuración de las masas por un paro constantemente creciente. En lugar de reducirse las jornadas laborales, estas no hacen más que prolongarse; en lugar de un aumento de salarios, tiene lugar una constante reducción salarial. El capitalismo trata de mantenerse a flote a expensas de la población trabajadora eliminando los seguros sociales con cargas de impuestos a la población y con legislaciones de urgencia. Por un lado existe una sobreproducción de mercancías, por otro reina el hambre y escasea el dinero en la masa de la población. Y para resguardarse de la progresiva radicalización de los obreros y empleados, la burguesía no hace sino adoptar los medios de terror, el capitalismo organiza un ejército especial, el de los fascistas. La burguesía acrecienta incesantemente sus presupuestos para la policía y el ejército, asfixia la prensa revolucionaria y promueve la formación de tropas fascistas.

Para superar la miseria sexual se tomarán las siguientes medidas

Lucha contra el déficit de viviendas en base a un plan de edificaciones para trabajadores a expensas de los grandes capitales y con participación de los medios estatales y del Reich, suprimiendo los presupuestos perjudiciales para la clase obrera, introduciendo impuestos sobre el lujo, expropiando los terrenos necesarios para la edificación, aboliendo totalmente los impuestos sobre la vivienda, con la consiguiente reducción de alquileres, reduciendo , en fin, estos alquileres en un 100%

Abolición de la ley contra los abortos, contra los medios anticonceptivos, y contra la homosexualidad; reforma de la ley de los matrimonios.

Los ambulatorios garantizarán la difusión gratuita de medios anticonceptivos.

Desarrollo de la política social, protección de la madre y de la infancia; difusión del esclarecimiento sexual a nivel de masas, a través de la radio, la prensa, el cine, etcétera.

Creación de centros de información y asilos de infancia en todos los centros fabriles.

Supresión de todas las leyes que definen la información sexual como materia delictiva

Garantía de vacaciones para los presos

Estas reivindicaciones solo pueden conseguirse en el marco de la lucha general del proletariado.
¡Contra el orden social capitalista!
¡Contra el fascismo cultural!
¡Contra la idiotización religiosa y sexual!
¡Contra él hambre, la explotación, las presiones salariales y la racionalización capitalista!” (Reich, 1972)

En la lucha de clases en Alemania de 1933, Reich escribe, “una grave derrota ha sufrido la clase obrera alemana y, con ella, todo lo que había de progresivo, revolucionario y culturalmente creador en las aspiraciones libertarias de la humanidad trabajadora. El fascismo ha triunfado y afianza sus posiciones con todos los medios disponibles sobre todo, con la diaria formación militar de la juventud. Sin embargo, seguirá adelante la lucha contra el renacimiento feudal, contra la política imperialista de pillaje, la brutalidad, el misticismo y la servidumbre espiritual, continuará la lucha por los derechos naturales de los trabajadores y productores, por la liquidación de este orden social asesino, contra la explotación económica por un puñado de aristócratas del dinero. Pero no se trata solamente de que esta lucha continúe, sino en primer lugar, del como y el plazo de tiempo en que conducirá a la victoria del socialismo internacional.

Que millones de obreros vivan hoy aplastados, decepcionados, resignados, que incluso sigan con la mejor convicción al fascismo, no es una razón suficiente para la desesperación. La convicción subjetiva de millones de adictos de Hitler en la misión socialista del nacional-socialismo constituye, por grande que sea la miseria y la barbarie que ha adoptado a Alemania, un factor positivo en un futuro socialista. Y no se hace más que obstaculizar el desarrollo de esta fuerza histórica cuando se despacha sin más el movimiento nacionalsocialista como la obra de estafadores y embaucadores del pueblo, por mucho que en él no escaseen ni unos ni otros. Hitler no es solo objetivamente un impostor en la medida en que consolida el poder del gran capital; subjetivamente es también un serio y convencido fanático del imperialismo alemán al que un gigantesco éxito objetivo le ha eximido de la crisis de la enfermedad mental que lleva consigo…” (Reich, 1972)

“La reacción política erraría si el contenido de esta obra hiciera responsable al psicoanálisis o sus representantes, Freud, lo mismo que la mayoría de sus discípulos descartan las consecuencias sociológicas del psicoanálisis y procuran no rebasar el marco de la sociedad burguesa. Por consiguiente, ni son responsables ni culpables de que los políticos utilicen los resultados de la investigación científica psicoanalítica”. (Reich, 1972)

Continua en 1934 “Ernst Parell”, mejor coincido como Wilhelm Reich, con las bases de discusión del movimiento obrero,

“Para la compresión de todo acontecimiento deben responderse dos cuestiones fundamentales: a) si el proceso en cuestión sigue el sentido de un desarrollo revolucionario o reaccionario y b) si aquellos quienes vehiculan este acontecimiento creen actuar de acuerdo con una orientación socialista o capitalista.

Para llevar acabo las tareas del movimiento obrero es imprescindible que todas las valoraciones y posiciones prácticas respondan a las siguientes cuestiones:

¿Que sucede en las diversas capas de la masa?

¿Que momentos están en ella contra nosotros y cuáles en nuestro favor?

¿De que manera vivencía la masa apolítica y no formada el acontecer político?

¿De que manera vivencía y percibe la masa el movimiento revolucionario?

La sugestión como instrumento para granjearse las masas solo es válido para la reacción política, el movimiento revolucionario no tiene motivo para sugestionar, sino que debe despertar a las masas, adivinar y expresar sus deseos inconfesados e impensados.

El economicismo conduce al fracaso: es el hombre y no la máquina quien hace la historia; para hacerla, sin embargo necesita la máquina. Lo económico no se traduce inmediatamente en la conciencia, sino que existen eslabones intermedios, y aún contradicciones (Por ejemplo, los obreros católicos, la mujer nazi procedente de medios pobres, etc)”.

En Viena las cosas no marchaban bien, pues sus relaciones con el medio psicoanalítico habían seguido agravándose. Reich había proseguido en Berlín su actividad psicoanalítica, dirigiendo un seminario técnico y ensañando en el instituto didáctico, sin embargo, el propio Reich nos refiere una serie de incidentes.

“En 1932, Freud, como editor del internationale zeitschrift für psychanalyse, quiso que se agregara al artículo de Reich sobre le carácter masoquista una advertencia en la que se señalara al lector que el autor era miembro del partido bolchevique, el cual, lo mismo que la iglesia, impone límites a la libertad de pensamiento a sus adeptos. Este procedimiento fue desaprobado por ciertos psicoanalistas en Berlín y remplazado por una refutación de Bernfeld, publicada a continuación del artículo de Reich, y titulada la discusión comunista sobre el psicoanálisis y la refutación de la hipótesis del instinto de muerte por Reich, pensó Reich que en tal hostilidad contra su artículo dominaba la mala fe; porque, por una parte, había rechazado ya el masoquismo primario en su polémica con Alexander, en una época en que marxismo lo ignoraba todo, salvo su existencia, por otra parte, porque escritos de Kolnai, Pfister y Laforgue, llenos de hipótesis filosóficas burguesas, no habían sido jamás objeto de tal censura, y finalmente porque el contenido mismo de su artículo se basaba en el material clínico y no en prejuicios marxistas.” (Reich, 1980)

En octubre de 1932. Eitingon, presidente de la sociedad psicoanalítica de Berlín, le había pedido no recibir más candidatos analistas en su seminario técnico a la cual Reich se negó, Eitingon rechazó igualmente su elección al instituto didáctico, donde Reich siguió, no obstante dando conferencias.

En enero de 1933, había firmado Reich un contrato con la internationaler psychoanalyticher verlag (Viena), para la publicación de su libro el análisis de carácter. Al llegar en marzo a Viena, se enteró de que su contrato debía rescindirse a causa de la situación política y por el hecho de que su nombre estaba ya comprometido. Como el libro se hallaba en pruebas, se propuso que fuese editado por el autor a su costa y distribuido por IPV como así se hizo.

Habiendo invitado los estudiantes socialistas a dar conferencias, Federn, presidente de la sociedad psicoanalítica de Viena, le escribió en abril para pedirle que se abstuviera en adelante de tomar la palabra en las organizaciones políticas. Reich solicitó y obtuvo una reunión del comité ejecutivo de la sociedad psicoanalítica de Viena el 21 de abril de 1933, en la que propuso abstenerse de toda publicación y comunicación hasta que la sociedad declarase oficialmente que sus ideas eran incomprensibles con su calidad de miembro. En esa reunión Anna Freud comprobó que la dirección estaba contra Reich; pero emitió que no se podía asegurar hubiera siempre de ser así, pero Reich no pudo obtener jamás una toma de posición oficial respecto de su obra.

Reich comprendió que la situación en Austria sería pronto la misma que en Alemania, decidió, pues, irse a Conpenhague, donde Leunbach, uno de los fundadores de la liga mundial para la reforma sexual, que compartía por entero sus ideas, lo había invitado. Llego el primero de mayo.

En agosto de 1934 debía celebrarse en Lucerna un congreso de la asociación psicoanalítica internacional. El 1 de agosto recibió Reich una carta de a Müller braunschveig, secretario de la asociación alemana, indicándole que las ediciones psicoanalíticas publicaban en aquella ocasión un anuario de los miembros, y que en aquella ocasión un anuario de los miembros, y que no debía sorprenderle que su nombre no figurase en la lista de miembros alemanes y añadía la situación de usted en el mundo internacional es tal que esta omisión no puede causarle el menor perjuicio. A su llegada a lucerna, el secretario alemán le confirmó que el comité ejecutivo había decidido su exclusión (se enteró, por otra parte, en los pasillos, de que había sido decidida un año antes; Federn, Jones, y Eitingon le habían sido particularmente hostiles). Reich exigió de nuevo que los motivos de su exclusión se publicarán en la revista internacional, lo cual se le prometió , pero no se realizó. Fue pues, en calidad de invitado como presentó su comunicación (contactó psíquico y flujo vegetativo)

A finales de octubre de 1934, se instaló en Oslo, se hallaba cada vez más obsesionado por la idea de la realidad material de la libido; transformó el análisis en vegetoterapia, por haberse dado cuenta de que la coraza caracterical comporta unitariamente bloqueos psíquicos y musculares, Fenichel, que lo había seguido a Copenhague, no pudo aceptar esta transformación del análisis, y marcho a Estados Unidos en 1935, difundiendo a su paso el rumor de que Reich se había vuelto loco.

Mencionaremos que desde su salida de Berlin Reich, no tuvo ya descanso, su obra como sexólogo le valió una hostilidad rápida en aprovechar diversos pretextos e incluso inventarlos. En Viena, circulaban ya rumores a propósito de su teoría del orgasmo: que había cogido delante de sus hijos, “abusado”, de la situación transferencial con sus pacientes, etc (Obendorf,1972)

En 1936, Reich pública el manifiesto de la sexpol que dice:

NO ES CAOS SEXUAL:

– Los deseos de un mutuo abandono sexual amoroso sin preocuparse de leyes o preceptos morales y la satisfacción de los mismos.

– Liberar a los niños y a los adolescentes de los sentimientos de culpabilidad sexual y favorecer que puedan vivir de acuerdo con sus propios deseos y aspiraciones.

– No casarse ni contraer lazos permanentes sin un buen conocimiento sexual del compañero/a.

– No tener relaciones sexuales con prostitutas sino con amigas/os y
compañeras/os.

– No hacer el amor a escondidas en patios y corredores como los adolescentes hoy en nuestra sociedad, sino en habitaciones limpias y sin miedo a ser
molestados.

– No traer hijos al mundo hasta que se desee y puedan ser atendidos por la
pareja.

– No tener que pedir permiso a nadie para el amor y el abandono sexual.

– No mantener un matrimonio infeliz y desgraciado solo por escrúpulos morales
y sociales.

– No matas al compañero/a por celos.

CAOS SEXUAL ES.

– Hablar de “deberes matrimoniales” en el lecho conyugal.

– Contraer lazos de relación sexual de por vida con una persona a la que no
conocemos sexualmente.

– Acostarse con una “chica trabajadora” ya que ella no merece nada mas, y al
mismo tiempo no atreverse a proponerle una relación sexual a la “chica
respetable”con la que se esta comprometido.

– Es la sordidez de una vida de prostitución o la excitación de la noche de bodas causada por la abstinencia.

– Es hacer que el poder viril culmine con la desfloraron.

– Es soñar a los catorce años con la imagen de una mujer desnuda y a los veinte
entrar en las listas de los que pregonan la pureza y el honor de la mujer.

– Es hacer posible la existencia de personas que no funcionan sexualmente, pero
que inculcan y proyectan sus fantasías perversas en los niños y en los jóvenes.

– Es castigar a los jóvenes por masturbarse y hacerles creer que la eyaculación
produce el debilitamiento de la medula espinal.

– Es tolerar la industria pornográfica.

– Es el excitar a los adolescentes con películas eróticas, pero negarles el derechoa la realización de los deseos naturales de amor y satisfacción sexual en nombre de la cultura.

Reich siguió escribiendo, la sexpol verlag seguía difundiendo los libros y folletos de Reich, se reprochó no haber concebido antes la necesidad de un tercer movimiento “la noción de sexpol, de organización de política sexual, había sido introducida ciertamente; pero carecía de presidentes y de secretarios.

Esto no había encajado en la causa. La sexpol exigía algo nuevo…, sigo sin saber, dice Reich, lo que hubiera hecho falta…, pero la noción de autosugestión en la formación de esa organización todo lo compensaba.

Aunque pesimista en cuanto a las posibilidades de acción de las masas sin el apoyo de las organizaciones, Reich concibió más claramente los vicios de las organizaciones políticas todas las organizaciones habían traicionado su misión…se veía claramente que era necesario querer establecer una nueva organización para superar los defectos de la antigua.

Reich muere el 3 de noviembre en 1957 en una prisión de Estados Unidos por una crisis cardíaca.

Bibliografía

Reich, Wilhelm.

La función del orgasmo, ed. Paidós. 2010

Análisis del carácter, ed. Paidós. 1995

La psicología del facismo, ed. Roca. 1973

¡Escucha pequeño hombrecito!, ed. Ediciones Peña Hermanos. 1997

La revolución sexual, ed. Roca. 1976

Materialismo dialéctico y psicoanálisis. ed. siglo veintiuno editores. 1986

Selected writings, an introduction to orgonomy, Farrar, Straus and Giroux, 1973

Reich speaks of Freud, Farrar, Straus and Giroux. 1972

The bion experiments on the origin of life, Farrar, Straus and Giroux. 1979.

People in trouble, Farrar, Straus and Giroux. 1976.

The sexual misery of the working masses and the difficulties of sexual reform, New German Critique, 1995.

Passion of youth, Farrar, Straus and Giroux. 1988.

Boyd, Higgins; Mary.

American odyssey, letters and journals 1940- 1947, ed. Farrar, Straus and Giroux. 1999.
Beyond psychology, letters and journals 1934- 1939, ed. Farrar, Straus and Giroux. 1994.

Baxondoll, Lee.  Wilhelm Reich SEX-POL Essays  1929-1934, ed. Vintage  Books New York A Division  of  Random  House. 1972

Obendorf, Ilse. WIlhelm Reich Personal Biography, ed. St Martin New York. 1969

De Marchi, Luigi. Wilhelm Reich, biografía di un’idea. 1970.

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